Generaciones que permanecen

 

Salmos 100:5: Pues el Señor es bueno. Su amor inagotable permanece para siempre, y su fidelidad continúa de generación en generación.

 

Reflexión: Al comenzar la Semana de la Juventud, recordamos una verdad que trasciende el tiempo: Dios permanece. El salmista afirma con certeza que su amor es inagotable y su fidelidad no conoce límites de generaciones. Él no es un Dios de momentos aislados, sino un Dios constante, de historia viva y promesas que no caducan.

 

En medio de una cultura cambiante, donde todo parece efímero, la juventud está llamada a ser testigo de lo que sí permanece. Cada generación recibe el legado de la fidelidad de Dios y también la responsabilidad de vivirlo, reflejarlo y transmitirlo.  No se trata de heredar la fe; es necesario abrazarla con convicción y vivirla diariamente.

 

Hoy celebramos a una juventud que no solo cree, sino que permanece firme. Una juventud que, en medio de los desafíos, decide confiar en el amor inmutable de Dios. Jóvenes que comprenden que su identidad no está definida por las tendencias de este mundo, sino por la fidelidad eterna del Señor.

 

Que esta semana sea una oportunidad para renovar nuestro compromiso con Cristo y recordar que formamos parte de una cadena de fe que no se rompe, porque está sostenida por un Dios que nunca falla. Las generaciones pasan, pero su amor permanece para siempre.

 

Oración: Padre celestial, gracias porque tu amor nunca cambia y tu fidelidad permanece de generación en generación. Fortalece a nuestros jóvenes para que permanezcan firmes en la fe, aun en medio de los desafíos de este tiempo. Ayúdanos a transmitir el legado de la fe con nuestro ejemplo, para que las generaciones venideras también conozcan tu grandeza y confíen en ti. En el nombre de Jesús, amén.

 

Pastora Glenda De León,  07/12/2026