Lucas 2:11: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor.
Reflexión: Cada año las navidades comienzan más temprano. Desde octubre, los comercios se llenan de luces, árboles y adornos, y sin darnos cuenta comenzamos a sentir la presión de decorar la casa, comprar regalos, pintar, organizar y cumplir con todo lo que la temporada parece exigir. La preparación navideña se toma muy en serio y competitiva. En medio de tanto afán, poco a poco se va perdiendo el verdadero sentido de la Navidad. Antes se vivía con mayor sencillez, en familia y con un profundo sentido espiritual.
Hoy, en ocasiones, sustituimos el mensaje de la Navidad por adornos costosos, regalos llamativos y un derroche de elementos que creemos necesarios, pero que no lo son. Por eso, como pueblo de Dios, estamos llamados a detenernos y escoger una celebración distinta: una Navidad sencilla, pero llena de valores, amor, esperanza y propósito.
Recordemos con humildad que la Navidad es Cristo. Sin Jesús, no hay motivo para celebrar. Él es la luz que vino al mundo, la paz que necesita nuestro corazón, y el regalo perfecto del Padre para cada uno de nosotros. Este año decide celebrar el nacimiento del Señor con gratitud profunda, valorando todo lo que Él ha hecho por ti, y permitiendo que Su presencia sea el centro y la alegría de tu hogar.
Oración: Padre amado, venimos ante Ti en esta temporada de Navidad con un corazón agradecido y lleno de reverencia. Gracias por recordarnos que el verdadero centro de esta celebración es Jesús, tu Hijo amado. Enséñanos a valorar lo esencial: la fe, la esperanza, la unidad y el amor que solo provienen de Ti. Danos sabiduría para no dejarnos llevar por las presiones del mundo, sino para vivir una Navidad que refleje tu gracia y tu bondad. En el nombre de Jesús, amén.
Pastora Glenda De León, 11/30/2025